19 de diciembre de 2012

Esperanza "sine die"

Miro el reloj y veo pasar la manecilla sobre la 1 de la noche. El calendario cuenta ya una nueva jornada y me entristezco. Se acabó el día de la Esperanza. Yo, que había planeado dedicar un rato de este 18 de diciembre a escribir algunas palabras sobre Ella, a perderme un rato en la dulce reflexión sobre su rostro, sobre su dominio, sobre lo necesaria que se nos hace en estos tiempos; yo, que pensaba pensarla y repensarla, ansiando entregarme en su deleite, no encontré el momento para hacerlo. Veinticuatro horas ha durado este martes y ni un solo minuto he hallado entre ellas para contar en este blog lo que le debía. El día se acabó y no lo hice. La decepción me invade. Otra vez no cumplo lo planeado. ¡Maldito tiempo sin tiempo en el que vivo! 

Al final, en mitad de mi abatimiento, justo cuando estoy a punto de desconectar del mundo y apagar el ordenador (cuyo teclado hoy, o mejor dicho ayer, no escribió nada sobre Ella), mis ojos se posan en un mensaje: "Dentro de cien días, a esta hora, la Macarena estará en la calle". Sonrio y miro de nuevo el almanaque. La ilusión se apodera de mi pulso. En mi pecho lo siento, alto y claro; deletrean los latidos de mi cuerpo: Esperanza sine die. Después de todo, qué importa lo que diga el reloj, perversa máquina humana. Para vivir y esperar no existe plazo ni tiempo.

28 de noviembre de 2012

A Pepe, el Gitano de Oro

Anoche me acordé de ti. Estaba con parte de la familia de tu "abocato" en el teatro Lope de Vega, vibrando con la voz de una portentosa discípula de Adelita Domingo. Brotaba una Torre de Arena de la garganta de Pastora Soler y yo pensaba en ti, en si allá arriba estarás de nuevo rodeado de coplas y poesía.
Ahora que te has ido te confieso que me gustaba verte en la plaza de los Carros, que me hacía ilusión ese saludo amistoso, breve y fijado que teníamos cuando iba del brazo del hijo de tu amigo Enrique Henares. Me hubiera gustado ser tu vecina antes, haberte conocido en la época en la que tus días contaban sus horas entre recitaciones y batallitas de viejas glorias folclóricas. En el barrio se te echa de menos. Te has escapado de esa residencia en la que no querías estar y te has ido lejos de cualquier atadura. Ahora, libre de prisiones, libre de achaques, libre de vejez y de pesares, seguro que paladeas mejor que nunca "uno canasto" entre versos.
Gitano de Oro, vecino Pepe, te deseo la mejor de las glorias. Sé que me acordaré de ti siempre en muchos momentos como el de anoche, porque te has ido con muchas historias y coplas que contarme.



18 de septiembre de 2012

Horizonte

El veranillo del membrillo amenaza con caldear el ambiente de esta ciudad por más tiempo, mientras yo tengo los ánimos puestos en una nueva estación que mude las hojas del calendario y llene mi agenda con citas propias de un nuevo curso.

Atrás queda el verano. Julio y agosto en Sevilla. Un año más, Florencia tendrá que esperar... Pero no me compadezcáis, no. Los que veraneamos entre los brazos de Julia Rómula Híspalis sabemos que en esos meses se muestra distinta. Salvando los días de infierno sin sombra -¡Pobre! Ella no tiene la culpa-, por la noche la ciudad conversa con un discurso más íntimo, relajada, como si la elegante anfitriona de la fiesta se quitara los torturadores tacones tras cerrar la puerta de casa con la despedida del último invitado. Se van todos y se queda ella, masajeándose el pie derecho, con la misma belleza radiante de hace unos minutos cuando sonreía ante el salón repleto de admiradores y enemigos; pero ahora sin pose, sin máscara. Ahora solo ella, más sensual que nunca, caminando descalza con el vestido desabrochado deslizándose por su cuerpo, tropezando en sus caderas, desmayándose a sus pies justo al llegar al dormitorio. Desposeída de vestiduras, desprende poco a poco las horquillas que tejen en un formal recogido su melena, y van cayendo sobre su espalda uno a uno los mechones liberados. Al fin, suspira sola y se tumba en la cama sin propósitos. Sevilla, en esas noches de agosto, deja que su alma abandonada vague por las calles sin testigos. Sevilla, sin sevillanos, es entonces esa maja desnuda que se tumba en el diván vestida solo de carne y encantos, esa Venus que se mira en el espejo del río en la oscuridad del museo cerrado. Así que no me compadezcáis, porque lo que me cuenta la ciudad en esas noches de calles desiertas y bares cerrados es también un patrimonio inmaterial e incalculable que atesoro en los recuerdos estivales.


Agosto tuvo también alguna escapada al Puerto, mi Puerto de Santa María, y unos días en Almería, ciudad desconocida. Reconozco que no fui con altas expectativas, solo quería descansar y refrescarme pero, no sé muy bien cómo ni por qué, Almería terminó haciéndome muy feliz, dándome mucho más de lo que esperaba de ella. Volví con un sabor a vino de Albuñol y una taberna más conquistada: Casa Puga, la más antigua de las almerienses. Una huella sentimental se quedó grabada en la esquina izquierda de esa barra.


Llegó septiembre, mes de resurgimientos y comienzos, y mi ánimo se impacienta ya por despedirlo. Quiero que pasen los días, que llegue el frío, que el horizonte empiece a verse más cerca, que casi pueda tocarlo al extender los brazos. Hace tiempo que tengo escrita mi lista de objetivos para el nuevo curso y estoy ansiosa por empezar a tacharlos. Voy a construir, a luchar, a resistir, a levantarme, a andar caminos... No puedo más con esta vida en pausa detenida. Corre, tiempo; quiero pasos.

12 de agosto de 2012

Interrogantes

Esas tardes de agosto en las que el calor te encierra en casa y todo el mundo anda pendiente de las olimpiadas que a ti no te importan más de lo que lo hace cualquier otro evento deportivo... Esas tardes en las que te preguntas qué será de ti cuando llegue septiembre, noviembre, diciembre... Te decides a dejar de pensar, a poner fin al bucle de reflexiones sin respuesta en el que empiezas a perderte. Entonces, buscas una película, simple y divertida, que te entretenga y borre por unas horas las nieblas del horizonte que nos ha tocado. Eliges una cinta infantil sobre una rata que cocina y de repente te das cuenta de que no podrás escapar. Sin duda, no habrá paz para los parados...

                    - ¿Dónde vas?
                    - Con suerte, hacia adelante.
                                                                                            (Ratatouille)



6 de julio de 2012

Estoy aquí


«Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú.» 
(Frida Kahlo)

10 de abril de 2012

Tú y yo


Tú venías cansada, yo estaba hambrienta. Hambrienta de ti. Una eterna semana efímera se nos escapaba huidiza sin remedio. Las ilusiones de todo un año se derramaban por las alcantarillas de la ciudad a la que la inoportuna lluvia había cegado en el peor de los momentos. Cirios sin prender, fajas sin briega, caminos por andar, almas heridas de ausencia reiterada… Queríamos despertar del sueño mudado en pesadilla y nuestros ojos se habían clavado en el cielo con insistencia hasta que, al fin, la luna del Parasceve nos confirmó la ansiada tregua de madrugada. 

Había amanecido ya, la luz había vencido aquella mañana de viernes. Yo te esperaba en la misma esquina que otras veces. Te aguardaba como el amante espera su beso tras una larga ausencia, como el niño sueña con su regalo de Reyes. Esperaba ver tu cara y alimentarme de tu nombre, que mis pulsos temblaran al compás de tus mariquillas y tu mirada me diera la razón de vida para seguir esperando.

Estaba sola porque Tú así lo habías querido, y quien tenía que agarrar mi mano cuando la emoción se desbordara permanecía en casa, lejos de tu imagen, cumpliendo su promesa. Te esperaba a ti y pensaba en él, en el tormento autoimpuesto de tu ausencia. Pensaba en ti y lo sentía a él, en la prisión lejana de un  cuarto blindado a tu belleza; cuando de repente llegaste, antes que de costumbre –sabedora de mi avidez, no querías que desfalleciera-, para entregarme a manos llenas lo que tanto había ambicionado: tu presencia.

Caminé a tu lado como había soñado en mi mente, casi sólo Tú y yo, más solas que nunca, sin bulla que nos distanciara. Llovía azahar en Sevilla. Anduvimos de camino al mercado, como dos vecinas amigas. Tú venías cansada, yo estaba hambrienta. Pregúntale a la calle Feria si he vuelto a ser capaz de transitarla sin que la boca me sepa a tu nombre. Viniste a aliviar el vacío de los días no vividos, a iluminar la incertidumbre de las tinieblas pasadas, presentes y futuras. 

Insaciable cuento los días para verte de nuevo. Sé que tu cansancio de regreso volverá a  nutrir mis emociones y que entonces –porque Tú lo quieras- mi mano apresará a esa otra mano, liberada ya de su pena. 

28 de febrero de 2012

ANDALUCÍA

Lucio Anneo Séneca, Luis de Góngora, Diego Velázquez, Bartolomé Murillo, Antonio de Nebrija, Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Manuel de Falla, Antonio y Manuel Machado, Federico García Lorca, Mariana Pineda, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Luis Cernuda, María Zambrano, José María Pemán, Pablo Picasso, Francisco Ayala... 





"Andalucía, ya se sabe, es el Norte de España; pero no la busquéis en parte alguna porque no estará allí. Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro". Luis Cernuda, 1935.

15 de febrero de 2012

Con los tacones a otra parte

Todo empieza a aclararse en esta encrucijada de caminos. Que Juan Ramón me preste hoy sus versos, porque yo me iré y se quedarán los alumnos chillando... 

P.D.: Mi respeto y admiración eterna a todos los docentes.